Para dar cierre a mi blog
de la Ética de la Felicidad, presentaré diferentes alternativas de solución
propuestas dentro del grupo colaborativo a la problemática planteada
anteriormente, en relación con la Inseguridad Ciudadana.
Teniendo en cuenta que la
delincuencia y los hurtos inician en muchas ocasiones desde temprana edad, bien
sea por problemas familiares, falta de atención por parte de los padres,
ausencia temporal o definitiva de estos, es de vital importancia volver a
centrar la atención en las familias como núcleo de la sociedad. Debemos
recordar que la cultura y el comportamiento ético la podemos impartir y
aprender desde los hogares, a nuestros pequeños que son el futuro de nuestro
país, es en las familias, en los colegios y jardines en donde se deben centrar
los esfuerzos y las campañas de concientización porque valores como el respeto
a la vida y a lo ajeno, la honestidad y la integridad que tanto estamos
necesitando en la ciudad y el país, los aprendemos y practicamos desde muy
chicos nos los enseñan desde nuestra casa y esto que nos queda para la vida lo
deben recordar los adultos para enseñarlo a los niños.
Por esta razón creo que es
necesario para evitar que esto se siga presentando en futuras generaciones,
hacer fuertes campañas desde el Estado dedicadas a la educación de los padres
en valores, para romper la cadena cultural negativa que existe desde hace
muchos años.
Así como también la
implementación de costumbres éticas haciendo una inversión social en educación
y capacitación para el trabajo, brindar a aquellos de bajos recursos la
posibilidad de una vida digna y sostenible con equidad y garantizando calidad
de vida, para así evitar que crezcan involucrándose en actividades no licitas
solo por necesidad o resentimiento con la sociedad.
Sin embargo, en esta etapa
cuando se está iniciando apenas en actividades poco éticas es considerable algún
tipo de reprimenda que concientice acerca del daño causado a las demás
personas, por lo que se proponen semanas de servicio social no remunerado, esto
siempre y cuando no sean personas reincidentes, no se excedan ciertos límites y
no se atente contra la vida o la integridad física de los afectados.
Por otro lado, con
respecto la gran cantidad de personas de casi todas las edades que se dedican
al hurto en este momento, considero que si hay algo en lo que el estado no
invierte es en reclusorios o sitios carcelarios y esta es una de las razones
por las cuales detienen a un ladrón y al siguiente día está delinquiendo de nuevo
sin pudor alguno; porque entre otras no hay sitio para mantener detenidas a
tantas personas y aquellos que lo están, permanecen en condiciones deplorables,
precisamente por falta de espacio y de inversión. Por supuesto es importante
resaltar que primero se deben hacer modificaciones en la ley de pequeñas
causas, pero considero que en tantos terrenos confiscados por el ejército se
podrían construir instituciones penitenciarias de alto nivel, no solo en
seguridad sino que brinde a los recluidos la posibilidad de aprender, de
trabajar, de labrar la tierra, etc.
Este sería un gran
proyecto a mi consideración, ya que produciría varios efectos como: Generación
de muchos empleos no solo para la construcción de las mismas, sino para todos
aquellos que trabajarían dentro, disminución de delincuencia en las calles,
educación y culturizar los jóvenes para ser devueltos a la sociedad con
nuevos pensamientos y proyectos de vida. Y para el tema de los recursos se
podría buscar alianzas con el sector privado para que ayuden con fondos e
inversión.
Es aquí
en estas situaciones donde las éticas aplicadas juegan un papel importantísimo para
ayudar en la solución de todos estos conflictos sin afectar la individualidad
de cada ser humano, pero tratando que exista una relación acorde con lo que es
la vida en comunidad, permitiendo expectativas sostenibles de una buena calidad
de vida. Situación en la que también se puede tener en cuenta la teoría ética dialógica
para poder llegar a acuerdos donde se garantice la equidad sin atropellos de ningún
tipo y donde todos se comprometan a aceptar las consecuencias posteriores al
incumplimiento de los acuerdos.

